Abrazar la soledad 02/02/2023 – Publicado en: PORTAFOLIO

“Todo tiene su tiempo…
Tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar”.
Eclesiastés 3:5 (RVR1960)

La imagen del abrazo tiene que ver con la actitud de rodear algo o a alguien con los brazos, especialmente como muestra de conexión y de cercanía.

Al hablar metafóricamente acerca de abrazar la soledad, mi propuesta va en esa doble dirección. Por una parte, acercarnos a esa vivencia de la soledad, sin miedo y con la pretensión de conectar con ella. Y, por otra parte, recibir también de la soledad todo aquello bueno que quiere comunicarnos.

Aunque existe una cierta diversidad e incluso motivación en los diferentes tipos de abrazos, siempre se intenta establecer una comunicación simbólica entre las personas que quedan entrelazadas por el abrazo, ya sea afecto, alegría, protección, ternura, deseo, amor… Cuando el abrazo no es impuesto ni forzado, ambos intervinientes –quien lo da y quien lo recibe– resultan beneficiados.

Cuán valiosa puede resultar la soledad; en cuántos momentos de nuestra vida esta nos ha guiado a un conocimiento más profundo de quiénes somos e incluso nos ha fortalecido, dándonos a conocer recursos que no sospechábamos que hubiera en nosotros. En definitiva, nos ha ayudado a ser personas más maduras y plenas. Podemos afirmar que la experiencia de soledad ha resultado transformadora para nosotros y transformativa de nuestro entorno.

Abrazar la soledad implica dejar de luchar contra un constante estado de agitación y tensión que a veces nos agobia; asumir con naturalidad que la soledad nos visitará en algunos períodos de la vida y que estará presente en ciertos momentos, ya que es algo común a nuestra condición humana.

Abrazar la soledad nos enseñará a obtener la mejor versión de nosotros mismos, llegando a disfrutar de una plena autonomía. Y ello nos capacitará para llevar una vida más autosuficiente y satisfactoria, tanto organizativa como emocionalmente.

A nadie le gusta relacionarse con personas que destilan pesimismo, negativismo o victimismo, ni tampoco debe esperarse que los demás pongan orden en nuestros desarreglos, en nuestros malos hábitos o en nuestros desequilibrios.

El veterano psicoterapeuta Antoni Bolinches lo expresa de forma muy clarificadora: “Para ser amados, primero nos hemos de convertir en personas deseables”.

Se trata de una ley infalible: la mejor forma de encontrar pareja –si esta es una opción que se desea– o amistades, siempre consiste en mejorarse a uno mismo.

Abrazar la soledad, finalmente, nos aportará sanidad. Por una parte, permitirá que nuestra mente se relaje y descanse en medio de la fatiga sensorial y ambiental en que nos toca vivir. Por otra, nos ayudará a crear un entorno de reflexión y valoración serena para nuestra vida.

La soledad constituye una herramienta eficaz para desconectarnos de tanta hiperactividad e hiperconectividad que a menudo saturan nuestra vida. Desde ese encuentro con la soledad se nos permite estar más presentes, reestablecer prioridades y recuperar una perspectiva más adecuada.

Este es un fragmento de En soledad y en plenitud, escrito por Josep Araguàs.